Dolor de rodilla en tenis y pádel: por qué aparece y cómo tratarlo

En el tenis y el pádel, las piernas trabajan tanto como los brazos. La posición de espera semiflexionada, los desplazamientos laterales explosivos, las frenadas bruscas antes de golpear y los saltos constantes en el pádel someten a la rodilla a una carga repetida que muchos jugadores no tienen en cuenta hasta que el dolor aparece.

Y cuando aparece, suele hacerlo de forma progresiva:

primero una molestia después del partido, luego durante el partido, y finalmente en cualquier actividad que implique doblar la rodilla.

El dolor de rodilla es la tercera lesión más frecuente en jugadores de tenis y pádel, y una de las que más tiempo puede mantener a un deportista fuera de la cancha si no se aborda correctamente desde el inicio.

La buena noticia es que, como ocurre con la mayoría de las lesiones por sobreuso, tiene factores de riesgo muy concretos sobre los que se puede actuar antes de que el problema escale.

Por qué la rodilla sufre en el tenis y el pádel

La rodilla es una articulación bisagra que trabaja entre dos palancas largas —el fémur arriba y la tibia abajo— y que en el tenis y el pádel se ve sometida a fuerzas en múltiples direcciones para las que no fue diseñada de forma óptima:

rotaciones, impactos laterales, frenadas en seco y cambios de dirección que combinan flexión y torsión simultáneas.

A diferencia de deportes de carrera en línea recta, donde la carga sobre la rodilla es más predecible, el tenis y el pádel exigen una respuesta articular constante ante estímulos imprevisibles:

una bola que sale hacia un lado, un remate que obliga a saltar desde una posición incómoda, una frenada de emergencia para alcanzar una dejada.

Esa imprevisibilidad, multiplicada por horas de juego semana tras semana, es el contexto en el que las lesiones de rodilla se desarrollan.

Las lesiones de rodilla más frecuentes en jugadores de raqueta

Tendinopatía rotuliana

La tendinopatía rotuliana —conocida como «rodilla del saltador»— es la lesión de rodilla más frecuente en el pádel y muy común también en el tenis.

Afecta al tendón que conecta la rótula con la tibia y se manifiesta como un dolor localizado justo debajo de la rótula que aparece al correr, saltar, bajar escaleras o ponerse en cuclillas.

En el pádel, los smashes, las bandejas y los movimientos de red con salto son los gestos que más sobrecargan el tendón rotuliano.

En el tenis, los desplazamientos laterales en tierra batida y el gesto de carga en el golpe de fondo generan una tensión repetida sobre el tendón que con el tiempo produce su degeneración progresiva.

Como todas las tendinopatías, no es una inflamación clásica sino un proceso degenerativo:

el tendón acumula microtraumatismos que no tienen tiempo de repararse entre sesiones.

El dolor al inicio del movimiento que mejora al calentar —y que reaparece tras el esfuerzo— es la señal más característica de esta lesión en sus fases iniciales.

Síndrome patelofemoral

El síndrome patelofemoral produce un dolor difuso alrededor o detrás de la rótula que empeora en situaciones de flexión prolongada de rodilla:

estar sentado mucho tiempo, bajar rampas o escaleras, ponerse en cuclillas o mantener la posición de espera en la red.

En jugadores de raqueta es especialmente frecuente porque la posición de espera semiflexionada ya de partida carga la articulación patelofemoral de forma continua.

Su origen suele estar en un desequilibrio entre el vasto interno y el vasto externo del cuádriceps —los dos músculos que controlan el recorrido de la rótula durante la flexión— o en un déficit de control de la cadera que hace que la rodilla se vaya hacia adentro en los cambios de dirección.

Corregir esos desequilibrios es la clave tanto para su tratamiento como para su prevención.

Síndrome de la banda iliotibial

La banda iliotibial es una estructura fibrosa que recorre el exterior del muslo desde la cadera hasta la tibia.

Cuando está tensa o irritada por el sobreuso, produce un dolor en la cara externa de la rodilla que aparece durante la actividad y que muchos jugadores confunden con una lesión articular.

En el tenis es frecuente en jugadores que acumulan mucho volumen de desplazamiento en tierra batida; en el pádel, en aquellos con debilidad en el glúteo medio que genera una mala alineación de la rodilla en los cambios de dirección.

Lesiones meniscales por torsión

Los meniscos son dos estructuras fibrocartilaginosas que actúan como amortiguadores y distribuidores de carga en la rodilla.

En el tenis y el pádel, los cambios de dirección con el pie apoyado en el suelo generan fuerzas de torsión sobre la rodilla que, repetidas durante años o ejecutadas con fatiga, pueden provocar lesiones meniscales.

Estas lesiones producen un dolor localizado en la línea articular interna o externa, sensación de bloqueo o inestabilidad y, en ocasiones, inflamación con derrame articular.

Factores que aumentan el riesgo en jugadores de raqueta

La superficie de juego. El hormigón y el cristal del pádel generan más impacto articular que la tierra batida del tenis.

Los jugadores que compiten principalmente en superficies duras acumulan más carga articular por hora de juego y tienen mayor riesgo de desarrollar lesiones de rodilla si no compensan con trabajo preventivo específico.

El calzado inadecuado. Un calzado con amortiguación insuficiente, suela desgastada o que no se adapta a la superficie de juego aumenta el impacto que absorbe la rodilla en cada paso y cambio de dirección.

Debilidad de cuádriceps y glúteos. La rodilla no se lesiona sola:

se lesiona cuando la musculatura que la rodea no puede absorber la carga que recibe.

Un cuádriceps débil —especialmente el vasto interno— y unos glúteos que no controlan bien la alineación de la cadera son los dos factores de riesgo muscular más importantes para las lesiones de rodilla en jugadores de raqueta.

Historial de esguinces de tobillo no rehabilitados. Un tobillo inestable altera la biomecánica de todo el miembro inferior y transfiere carga adicional a la rodilla.

Muchas lesiones de rodilla en jugadores de pádel tienen su origen en un esguince de tobillo previo que no se cerró correctamente.

Aumento brusco del volumen de juego. Pasar de jugar una vez a la semana a tres o cuatro, o reincorporarse al ritmo habitual tras un período de parón sin adaptación progresiva, es una de las situaciones de mayor riesgo para la rodilla.

Señales de alerta que no debes ignorar

  • Dolor localizado debajo de la rótula que aparece al inicio del movimiento y que reaparece tras el esfuerzo.
  • Molestia difusa alrededor o detrás de la rótula al bajar escaleras o al estar sentado mucho tiempo.
  • Dolor en la cara externa de la rodilla que aparece durante la actividad y mejora con el reposo.
  • Sensación de bloqueo, chasquido o inestabilidad en la rodilla durante los cambios de dirección.
  • Inflamación visible en la rodilla o sensación de derrame articular tras el esfuerzo.
  • Dolor que cambia de localización o que irradia hacia la pantorrilla o el muslo.

Cualquiera de estas señales presente durante más de dos semanas merece una consulta.

La rodilla tiene una capacidad de autocuración limitada cuando el problema ya está instalado y el deportista sigue cargando sobre ella sin tratamiento.

Prevención: lo que funciona de verdad

Fortalecimiento de cuádriceps con énfasis en el vasto interno. Ejercicios como la sentadilla búlgara, la prensa con rango parcial y las extensiones de rodilla con el pie en rotación externa activan de forma preferente el vasto interno y mejoran el recorrido de la rótula durante la flexión.

Fortalecimiento de glúteos y control de cadera. El hip thrust, el peso muerto a una pierna y los ejercicios de abducción de cadera con banda elástica mejoran la capacidad del glúteo medio para controlar la alineación de la rodilla en los cambios de dirección.

Es la medida preventiva más efectiva para el síndrome patelofemoral y el síndrome de la banda iliotibial.

Trabajo excéntrico del tendón rotuliano. La sentadilla en decline —con la plataforma inclinada hacia adelante— es el ejercicio con mayor evidencia para la prevención y el tratamiento de la tendinopatía rotuliana.

Dos series de quince repeticiones lentas, tres veces por semana, tienen un impacto claro sobre la salud del tendón.

Propiocepción y control neuromuscular. Ejercicios en apoyo monopodal sobre superficies inestables, aterrizajes controlados desde saltos y reacciones ante estímulos laterales mejoran la capacidad de la rodilla de responder ante los cambios de dirección imprevisibles del tenis y el pádel.

Atención al calzado y la superficie. Renovar el calzado antes de que la amortiguación esté agotada, elegir zapatillas específicas para la superficie de juego y, en la medida de lo posible, alternar superficies duras con tierra batida reduce la carga articular acumulada por hora de juego.

Tratamiento: cómo abordamos el dolor de rodilla en QiSport

Cuando el dolor de rodilla ya está presente, el tratamiento tiene que actuar sobre el tejido afectado, liberar la tensión en la musculatura que rodea la articulación y restablecer la función articular de forma progresiva.

En QiSport combinamos tres herramientas que se complementan de forma muy efectiva para conseguirlo:

Acupuntura Deportiva

La acupuntura deportiva permite trabajar con precisión sobre el tendón rotuliano, los puntos gatillo en el cuádriceps y los tejidos blandos que rodean la articulación.

En la tendinopatía rotuliana, actúa estimulando la respuesta reparadora del tendón y mejorando la circulación en un tejido que, como todos los tendones, tiene un riego sanguíneo naturalmente limitado.

En el síndrome patelofemoral y el síndrome de la banda iliotibial, libera la hipertonía en el tensor de la fascia lata, el vasto externo y el glúteo menor que mantiene la rodilla bajo tensión constante. Es especialmente efectiva cuando el dolor limita el gesto deportivo o cuando la lesión lleva semanas sin responder al reposo.

Ventosas

Las ventosas aplican una descompresión sobre el tejido blando del muslo, la zona lateral de la rodilla y la pantorrilla que libera la rigidez fascial acumulada, mejora el drenaje local y reduce la sensación de pesadez y tensión que muchos jugadores describen en la rodilla tras sesiones intensas.

En rodillas con tendencia a la inflamación crónica o con restricción de movimiento, el efecto descompresivo de las ventosas genera un alivio rápido y facilita la recuperación entre partidos.

Son también una herramienta preventiva muy eficaz durante la temporada para mantener la musculatura del muslo y la rodilla en condiciones óptimas.

Moxibustión

La moxibustión utiliza el calor terapéutico profundo para mejorar la circulación en el tendón rotuliano y el tejido articular de la rodilla, acelerar la regeneración del cartílago y el tejido tendinoso afectado y reducir la rigidez articular crónica.

Es especialmente valiosa en lesiones de rodilla que no terminan de resolver con otros abordajes —tendinopatías con meses de evolución, dolores patelofemorales persistentes, rodillas que siempre están «cargadas»— y en jugadores que sienten que su recuperación entre sesiones se ha vuelto más lenta de lo habitual.

La rodilla dentro del panorama de lesiones en tenis y pádel

El dolor de rodilla en jugadores de raqueta pocas veces aparece de forma completamente aislada.

Un tobillo inestable carga más la rodilla.

Una rodilla que no funciona bien altera el gesto técnico y sobrecarga el hombro o el codo.

Y muchas veces, un programa de entrenamiento sin trabajo preventivo específico acaba generando problemas simultáneos en varias zonas.

Para entender mejor cómo se relacionan estas lesiones entre sí y cuáles son las más frecuentes en el tenis y el pádel, te recomendamos leer nuestro artículo Tenis y pádel: las lesiones que más sacan a los jugadores de la cancha, donde también abordamos el codo de tenista y las lesiones de hombro, dos lesiones que con frecuencia comparten contexto con el dolor de rodilla.

Cuida las piernas que te llevan a la bola

En el tenis y el pádel, la velocidad de piernas no es solo un factor técnico:

es lo que te pone en posición de golpear bien.

Cuando la rodilla falla, no solo duele:

ralentiza tus desplazamientos, compromete tu técnica y, si no se trata a tiempo, puede mantenerte fuera de la cancha durante semanas o meses.

Si tienes molestias en la rodilla que no ceden con el descanso, en QiSport podemos ayudarte a evaluar qué está pasando y a diseñar un plan de tratamiento y prevención adaptado a tu nivel de juego y tus objetivos deportivos.

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