Tenis y pádel: las lesiones que más sacan a los jugadores de la cancha

El tenis y el pádel comparten mucho más que una red y una raqueta. Comparten también un perfil de lesiones muy concreto:

movimientos repetidos una y otra vez durante meses, exigencia asimétrica sobre un solo lado del cuerpo, cambios de dirección explosivos y una demanda articular que con el tiempo —si no se gestiona bien— termina pasando factura.

A diferencia del fútbol o el rugby, donde las lesiones suelen ser traumáticas y aparecen de golpe, en el tenis y el pádel la mayoría de las lesiones son por sobreuso.

Se construyen lentamente, avisan con molestias que se ignoran, y cuando finalmente obligan a parar, ya llevan semanas o meses instaladas.

Ese es el patrón más frecuente, y es también el que más se puede evitar con información y un abordaje preventivo inteligente.

En este artículo te presentamos las tres lesiones más comunes en jugadores de tenis y pádel, qué las provoca, cómo prevenirlas y cómo las abordamos en QiSport con un enfoque deportivo real.

¿Por qué el tenis y el pádel generan lesiones por sobreuso?

La respuesta está en la naturaleza misma de estos deportes.

Un partido de tenis o pádel puede involucrar entre 300 y 500 golpes, la mayoría ejecutados con el mismo brazo, en el mismo patrón de movimiento, sobre articulaciones que absorben el impacto de la raqueta en cada impacto.

Multiplica eso por tres partidos semanales durante diez meses al año, y tienes la receta perfecta para una lesión por sobreuso.

A esto se suma la asimetría que genera el juego:

el brazo dominante trabaja mucho más que el otro, la musculatura del tronco se desarrolla de forma desigual, y el gesto técnico repetido —si no es perfecto— introduce pequeñas compensaciones que con el tiempo generan tensiones en las zonas más débiles.

El resultado es predecible: el cuerpo cede donde más débil está, generalmente en el codo, el hombro o la rodilla.

Y las tres zonas tienen algo en común:

cuando se tratan a tiempo, la recuperación es relativamente rápida.

Cuando se ignoran, el proceso se vuelve crónico y los tiempos se multiplican.

1. Codo de tenista (epicondilitis lateral)

El codo de tenista es probablemente la lesión más conocida del tenis, pero también aparece con frecuencia en jugadores de pádel, especialmente en los golpes de revés y en el remate.

Se manifiesta como un dolor en la cara externa del codo que puede irradiarse hacia el antebrazo y que empeora al apretar objetos, levantar peso o ejecutar golpes con la raqueta.

A pesar de su nombre, no es exclusiva de tenistas:

cualquier actividad que implique extensión repetida de la muñeca y el antebrazo puede desencadenarla.

En el tenis y el pádel, el revés mal ejecutado, las raquetas con tensión de cuerdas demasiado alta o los mangos de tamaño inadecuado son factores que aceleran su aparición.

Lo que ocurre a nivel de los tejidos es una degeneración del tendón del extensor carpi radialis brevis en su inserción en el epicóndilo.

No es una inflamación clásica:

es un proceso degenerativo que requiere un abordaje específico, no solo reposo.

Para prevenirla es fundamental revisar la técnica del golpe de revés, ajustar el equipamiento, fortalecer la musculatura del antebrazo y no encadenar sesiones intensas sin recuperación adecuada.

El fortalecimiento excéntrico del extensor de muñeca es el ejercicio con mayor evidencia para su prevención y tratamiento.

2. Lesiones de hombro

El hombro es la articulación más móvil del cuerpo y, en consecuencia, la más inestable.

En el tenis y el pádel, el servicio, el smash y los golpes por encima de la cabeza someten al manguito rotador —el conjunto de músculos y tendones que estabiliza el hombro— a una carga repetida que con el tiempo puede generar tendinopatías, bursitis o incluso roturas parciales.

Las lesiones de hombro en estos deportes siguen el mismo patrón que el codo de tenista:

se desarrollan despacio, generan una molestia que el jugador aprende a manejar y que finalmente explota en el peor momento.

El dolor suele aparecer al elevar el brazo por encima de la cabeza, al servir, al dormir sobre el lado afectado o al intentar alcanzar objetos altos.

En el pádel, el remate y la bandeja son los gestos que más sobrecargan el hombro.

En el tenis, el servicio y el golpe de derecha con mucho topspin generan una rotación interna repetida que, sin el trabajo de compensación adecuado, termina irritando las estructuras del manguito rotador.

La prevención pasa por fortalecer la musculatura estabilizadora del hombro —especialmente los rotadores externos, que suelen estar débiles en jugadores de raqueta— mantener la movilidad torácica y trabajar la técnica para que el gesto no cargue sobre estructuras que no están preparadas para ese nivel de exigencia.

3. Dolor de rodilla

La rodilla en el tenis y el pádel trabaja de una forma muy específica:

posición de espera semiflexionada, cambios de dirección explosivos, frenadas bruscas y un número elevado de saltos en el caso del pádel.

Esa combinación genera una carga importante sobre el cartílago, los tendones y los ligamentos de la articulación.

Las lesiones más frecuentes son la tendinopatía rotuliana —el tendón que conecta la rótula con la tibia se sobrecargas con los cambios de dirección y los saltos— y el síndrome patelofemoral, que produce un dolor difuso alrededor de la rótula que empeora al bajar escaleras, estar sentado mucho tiempo o ponerse en cuclillas.

En superficies duras como el hormigón o el cristal del pádel, el impacto articular es mayor que en tierra batida o césped.

Eso significa que los jugadores que compiten principalmente en estas superficies acumulan más carga articular por hora de juego, lo que acelera el desgaste si no hay un trabajo preventivo específico.

La prevención incluye el fortalecimiento de cuádriceps —especialmente el vasto interno, que estabiliza la rótula—, glúteos y cadena posterior, el trabajo de propiocepción para mejorar la respuesta articular ante cambios de dirección bruscos, y la atención al calzado y la superficie de juego.

Cómo tratamos estas lesiones en QiSport

En QiSport trabajamos con jugadores de tenis y pádel de todos los niveles que quieren recuperarse más rápido, rendir mejor y evitar que las lesiones los alejen de la cancha.

Combinamos el conocimiento de la Medicina Tradicional China con un enfoque deportivo moderno para ofrecer tratamientos que realmente se adaptan a lo que el cuerpo de un deportista de raqueta necesita.

Estas son las tres herramientas con las que abordamos las lesiones más comunes en tenis y pádel:

Acupuntura Deportiva

La acupuntura deportiva actúa directamente sobre los puntos de tensión en la musculatura y las estructuras tendinosas afectadas, reduciendo el dolor, la inflamación y la hipertonía muscular.

En lesiones como la epicondilitis o las tendinopatías de hombro y rodilla, estimula la respuesta reparadora del tejido y permite recuperar la función articular de forma progresiva.

No es una acupuntura genérica:

cada sesión se planifica en función de la lesión, el nivel del jugador y el momento de la temporada.

Ventosas

Las ventosas generan un efecto de descompresión sobre el tejido blando que mejora la circulación local, libera la rigidez en la musculatura que rodea las articulaciones afectadas y reduce la sensación de tensión acumulada.

Son especialmente útiles en el antebrazo y el codo en casos de epicondilitis, en la musculatura del manguito rotador y en la zona del cuádriceps y la rodilla.

Muchos jugadores las incorporan como herramienta preventiva semanal para mantener el cuerpo en condiciones durante la temporada.

Moxibustión

La moxibustión aplica calor terapéutico profundo sobre puntos específicos para mejorar la circulación, acelerar la regeneración del tejido tendinoso y articular y combatir la fatiga crónica acumulada.

Es particularmente valiosa en lesiones que no terminan de resolver —epicondilitis crónica, tendinopatías de hombro con meses de evolución, dolores de rodilla persistentes— donde el tejido necesita una señal más profunda para activar su capacidad de recuperación.

El sobreuso se puede prevenir

A diferencia de una caída o un golpe fortuito, las lesiones por sobreuso en el tenis y el pádel se anuncian.

Hay señales previas:

molestias después del partido que duran cada vez más, tensión que no cede entre sesiones, gestos que empiezan a doler cuando antes no dolían.

El problema es que cuando esas señales se ignoran, lo que era prevenible se convierte en un proceso largo que puede mantenerte fuera de la cancha semanas o meses.

Si sientes alguna de las molestias que describimos en este artículo, o simplemente quieres mantener tu cuerpo en las mejores condiciones posibles para seguir compitiendo, en QiSport podemos ayudarte.

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